CASARSE POR AMOR

mafalda

Durante la mayor parte de la historia fue inconcebible que las personas eligieran a sus compañeros basándose en algo tan frágil e irracional como el amor y que luego concentraran todos sus deseos sexuales, íntimos y altruistas en el matrimonio que resultaba de aquella elección.

En el libro Historia del Matrimonio de Stehanie Coontz, las personas no podían controlar más que hoy su corazón, ni que nuestros antepasados fueran incapaces de sentir el amor profundo que tantos individuos esperan lograr actualmente en su matrimonio. Pero el amor en el matrimonio era antiguamente más un beneficio adicional que una necesidad, donde los enlaces estaban basados en el interés y donde los sentimientos contaban poco.

Rara vez en la historia el amor fue considerado como la razón principal para casarse. En algunas culturas y en algunas épocas el amor verdadero se juzgaba incompatible con el matrimonio. Platón creía que el amor era una emoción maravillosa que hacía que los hombres obraran de manera honorable.

Otras sociedades estimaban que era positivo que el amor surgiera después del casamiento o que era un factor que podía incluirse junto con otras consideraciones más serias, en el momento de elegir un cónyuge.

En la antigua India, enamorarse antes de casarse era una conducta juzgada rebelde, casi antisocial. Los Griegos creían que el mal de amores era una variante de la locura, una opinión que fue adoptada por los comentadores medievales europeos. En la Edad Media los franceses definían el amor como un desarreglo del espíritu, que podía curarse manteniendo relaciones sexuales o bien con la persona amada o con alguna otra.

En China el amor excesivo entre esposo y esposa se consideró una amenaza a la solidaridad debida a la familia extendida. Los padres podían obligar a un hijo a divorciarse de su mujer  si la conducta o los hábitos de trabajo de ésta no les complacían, independientemente de que el joven la amara. También podían exigirle que tomara una concubina si la esposa no le daba un hijo, si el apego romántico de un hijo por su esposa rivalizaba con la dedicación de tiempo y de trabajo que el hombre debía destinar a sus padres, éstos incluso podían devolver a la muchacha a la casa paterna. En la lengua china  la palabra amor tradicionalmente no se aplicaba a los sentimientos que podían nacer entre un esposo y una esposa, se utilizaba para describir una relación ilícita, socialmente desaprobada.

En Europa, durante los siglos XII y XII, entre los aristócratas, el adulterio llegó a idealizarse como la forma más elevada de amor.  En la Francia del siglo XII, Andreas Capellanus, capellán de la condesa Marie de Troyes, escribió un tratado sobre los principios del amor cortés. La primera regla era que el matrimonio no es una verdadera excusa para no amar, pero Capellanus se refería a amar a alguien fuera del matrimonio.  Y todavía en el siglo XVIII, el ensayista francés Montaigne escribía que un hombre que estuviera enamorado de su esposa era un hombre tan insulso que ninguna otra mujer podía amarlo.

En muchas culturas el amor ha sido apreciado como un resultado deseable del matrimonio, pero no como una buena razón para decidir una boda. La tradición hindú celebra el amor y la sexualidad entre esposos, pero el amor y la atracción sexual no son razones válidas para determinar un casamiento.

BYL – DETALLES ORIGINALES DE BODA.

 

 

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